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24 ene. 2014

¿Qué pasaría ahora mismo si todos tus ordenadores se pararan?

by Joaquín Pablo Lidón

En un mundo plenamente tecnificado somos todos dependientes de la informática, tanto en nuestra actividad laboral, como en la familiar o de ocio. Nuestro tiempo transcurre entre ordenadores, tablets, smartphone o smart tv. Cuando alguna de esas falla, nos sentimos perdidos sin nuestro Whatsapp, nuestro correo o nuestro GPS. 

En la empresa, esa exposición, es además un peligro cierto, no sólo de la perdida de lucro, sino incluso de incurrir en perdidas si caen sus sistemas. Es un riesgo tanto de software como de hardware, que en este caso se convierte en un oxímoron no tan virtual, porque da igual de dónde venga el problema, si surge, todas sus unidades de negocio se verán afectadas. 

Que un fallo o una catástrofe destruyan o deje inutilizado nuestro sistema informático durante horas o días, hace que un escalofrío recorra la espalda de cualquier responsable empresarial.

Boton de Encendido

La respuesta puede ser unívoca, pero quizás el “eso ya lo tenemos arreglado” se queda simplemente en que la empresa tiene una copia de seguridad de los datos. Quizás tendrían que saber que esos datos que se consiguen salvaguardar con un RPO (Recovery Point Object) son los de ayer, por lo que se ha perdido 24 horas de información: ya no se puede decir que está todo controlado.

Una segunda pregunta: ¿cuánto tiempo tardaría la empresa en poder usar nuevamente esos datos recuperados, e incorporarlos a un nuevo sistema, como pasa en el RTO (Recovery Time Object)? Esa es la diferencia entre salvar el expediente o realmente tener una solución.

A nadie se le ocurre prescindir de antivirus en los ordenadores de su empresa, y sin embargo algo tan fundamental cómo el estar preparados para una contingencia informática, puede pasarse por alto. Para ello existen los planes de Disaster Recovery, que deben estar implementados en todos los proyectos de continuidad de negocio. El coste de dicha implantación es infinitamente menor que asumir las perdidas. Incluso en momentos de crisis cómo el actual, la rentabilidad y el coste de oportunidad son sin duda positivo en términos económicos, por no hablar del coste que afecta directamente a la reputación o el valor de la marca.

Las empresas que pretenden mantener unos estándares de calidad, y proporcionar un servicio integral, no orientado únicamente a la venta de productos sino a una vinculación y a un cuidado de los clientes, no es asumible ninguna perdida por un fallo de este tipo, por pequeña que sea. La competencia que sí hace ese esfuerzo puede sustituir rápidamente al ineficiente que no haya previsto la contingencia.

Pero todo lo anterior no es una guía para grandes empresas que pueden permitírselo. La búsqueda de la excelencia no es ajeno a las PYMES. Los sistemas de nuevas tecnologías son un elemento diferencial y un eje básico para el desarrollo del negocio. Por eso es fundamental saber que con los avances producidos en el Disaster Recovery gracias a, por ejemplo, la virtualización o las soluciones en la nube, hay planes que pueden amoldarse económica y técnicamente a los recursos de todas las empresas. Y que como las vacunas, puede prevenir males infinitamente mayores.

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